Tarjetas postales

Este es un momento en el que lo digital trasciende por encima de lo impreso en casi todos los ámbitos, en el que lo impersonal de lo transmitido a través de una pantalla sustituye a lo escrito, a la firma de puño y letra y a las imágenes palpables a través del papel.

Esto es una realidad de la que no podemos divorciarnos, si; sin embargo, no todo está perdido, pues todavía hay quienes, saludan, felicitan y recuerdan utilizando para ello, recursos impresos aptos para el envío del correo postal, y que marcan un recuerdo imborrable de esa persona que escoge esta vía, para hacerse presente.

Porque a pesar de la inmediatez de lo enviado por correo electrónico, nada podrá sustituir el encanto de hacer llegar o recibir una tarjeta de carácter postal. Y es que ese es un recurso que brinda cientos de posibilidades y prestaciones que acrecientan las ventajas que este tiene frente a otros soportes de salutación, en este sentido, podemos enumerar alguna de las cientos de ventajas que proporcionan al usuario.

En primer lugar, si quieres personalizar tu recuerdo, podrás enviar al taller de imprenta la imagen con la que quieres rendir un pequeño homenaje a clientes, proveedores y allegados en temporadas señaladas como las navidades, fin de año, o pascuas.

Puedes valerte de un material económico y útil como lo es la cartulina de 350 gramos, a la que añadir una capa de plastificado en brillo o mate para además de preservar la imagen seleccionada para tu tarjeta postal.

En lo que a la gráfica se refiere, no habrá límites; nostálgicos tonos sepia, elegantes blancos y negros, o alegres y divertidos colores, te esperan en una paleta infinita de tonalidades con la que ‘’vestir’’ la imagen seleccionada para representar tu empresa ( en el caso de tratarse de una tarjeta corporativa) o esa tarjeta de agradecimiento en alguna ocasión especial.

Lo impreso vuelve a estar de moda, tal vez sea la sobre saturación en el uso del formato digital, lo que haya provocado este incremento de los adeptos a estos productos de imprenta, que además denotan el cuidado y la consideración de quien las envía.

Hacer una tarjeta de estas características implica resaltar y ubicarse por delante de quien lleva a cabo la misma acción de felicitar una fecha o agradecer un gesto, y lo hace utilizando la misma imagen y añadiendo una lista de direcciones electrónicas con un mismo mensaje.

Como expertos, te aseguramos que el efecto jamás será el mismo. Si quieres sumar puntos a tu favor y ganarte un lugar entre particulares y empresas, la tarjeta postal personalizada pone en tus manos un recurso, sin duda efectivo para lograrlo.

Escoge la gráfica que se identifique con tu oficio o con tu personalidad, busca la asesoría de expertos, elige calidad que se ajuste al precio a pagar y asegúrate que el material que te ofrezcan este homologado y acorde con las demandas de la Unión Europea, y lánzate a descubrir el efecto casi inmediato de hacer llegar en formato físico, una tarjeta de esta índole, con la que sin duda alguna marcarás la diferencia.